El camino y las enfermedades

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En el transcurrir de la vida del hombre se producen desvíos de su camino o sendero a seguir, este camino está trazado por el alma. La separación puede producirse por deseos propios de la moda, el mundo o también por la persuasión ejercida por otras personas. Aunque este desvío pueda producirse de manera inconsciente, genera un constante conflicto entre el alma y la personalidad, a partir de ese momento se generan las enfermedades. Es allí cuando las flores de Bach comienzan su beneficioso proceso de reestructuración de energías para solventar el conflicto existente.

El dolor y la enfermedad son considerados como castigos dentro de nuestra sociedad, que cabe acotar está completamente configurada bajo un esquema de tradición judío – cristiana. Desde el punto de vista del Dr. Bach, la presencia del dolor y la enfermedad tienen otra conjugación, puesto que es una especie de señal, o se constituyen en alarmas de que el camino que ha tomado el individuo no es el correcto, motivo por el cual debe detenerse, sentarse y escuchar su alma, reflexionar y tomar el sendero adecuado. De esta manera se concibe que la enfermedad no es el fin del individuo, sino un medio de llamado de atención, que motiva a la reorientación en la búsqueda del camino señalado para esa persona.

Ejemplo para reflexionar

Si un hombre que constantemente acude a una terapia con las flores de Bach, bajo síntomas de constante mal humor y desconociendo el motivo. Y luego de un tiempo comenta padecer de insomnio, falta de apetito por la vida, que está medicado con antidepresivos. El terapeuta puede inferir que el paciente presenta algún tipo de conflicto actual o propio del pasado que resulta un impedimento para llevar una vida armónica y en paz. Al profundizar en la charla comenta desilusión por su esposa, una mala racha económica, hijos adolescentes rebeldes que le mortifican. Dada la situación, no hay por qué extrañarse si el paciente no se encuentra bien. Pero surge la duda: ¿el problema es él o los demás? Toca analizar si él es el creador de todas las situaciones que manifiesta o si por consecuencia, es víctima de las circunstancias.

En todo caso, cabe destacar que la respuesta del paciente es tomar un antidepresivo para enfrentar y palear la situación. Es muy probable que cualquier persona se enferme bajo semejantes circunstancias. Todos los malestares y síntomas presentados por el individuo fungen como alarmas que le invitan a reflexionar sobre todas esos elementos que le atañen y que no pueden seguir así, le invitan a ponerse de pie y hacer algo por ello. Esa alarma debe escucharse, e incluso, cuando se manifiestan enfermedades, de no prestárseles atención se convierten en “alarmantes” vale redundar un poco. Tomar conciencia de ellas, puede ser algo mínimo, pero es un paso significativo, pues se convierte en el primero para pasar a la acción.

Las flores de Bach son el siguiente paso, luego de asistir a una terapia con un especialista en la materia, él le indicará al paciente cuál será el tratamiento a seguir, sin embargó estará agradecido de todos los detalles que mediante la conversación le facilite, de esta manera se abordará adecuadamente su caso.

 

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